Las Grandes Verdades del Universo - Barranco de Badajoz

Imbuidos en el continuo bullicio del día a día, en los rigores de una civilización industrializada y cosmopolita, para los que vivimos en este rincón del mundo, nos dejamos ensordecer por todo el ruido que viene de fuera. Para redondear la cuestión, cuando nos encontramos solos, cuando el mundo parece callar por el sopor del sueño, descubrimos que en nuestro interior existe más ruido aún. Nuestros pensamientos, positivos o no tanto; nuestros pesares; nuestros recuerdos; nuestras premisas; nuestras expectativas cumplidas o no; nuestros miedos; vuelven a reclamar su espacio y descubrimos que no siempre las rutinas autoimpuestas consiguen distraernos de esos fantasmas que habitan aquí mismo. 

“Solo en las profundidades del Silencio se puede escuchar la voz que nos guiará”. Así subtitula Manuel de Los Reyes Rodríguez su primera obra “Las Grandes Verdades del Universo”. Manuel combina su labor en el entrenamiento y asesoramiento físico de las fuerzas de seguridad del estado, con su faceta de comunicador y explorador. 
Aunque su título pueda confundirnos, ni es un libro de autoayuda, ni una manifestación pretenciosa. Su autor pretende hacernos descubrir que, quizá, todo aquello que buscamos fuera, ya está dentro de todos nosotros. Y nos advierte que encontrar esas respuestas primero debemos aprender a escuchar. 

También refleja entre sus páginas alguna de las enseñanzas adquiridas en sus muchos viajes por el mundo. Su pasión por acercarse a las culturas con mayor unión con la naturaleza le ha llevado a recorrer las selvas más inhóspitas. 

Por espacio de una hora, Manuel de Los Reyes nos regala algunas vivencias y anécdotas y alguno de los contenidos de su libro. 


El Barranco de Badajoz o de Chamoco, sito en el municipio tinerfeño de Güimar, parte del enclave natural conocido como 7 Lomas, ha sido víctima de su propia fama. Las incontables y no siempre respetuosas visitas que ha recibido desde que se dieran a conocer los supuestos fenómenos que allí acontecieran, tal vez hayan contaminado de impurezas “energéticas” su naturaleza salvaje y mágica por excelencia. 

Sea verdad o no lo que de él se cuenta, sigue siendo un paraje que invita al silencio y la reflexión a aquel que lo visite con una actitud abierta. 

Jose Carlos Gil Marín, abogado, periodista y escritor, nos visita nuevamente con la intención de recordarnos que aquel lugar merece su respeto. Pero también quiere compartir con nosotros alguna de sus curiosas vivencias, que tuvieron como escenario, el sendero que discurren por entre las estrechas, altas y escarpadas paredes del barranco más famoso de nuestra geografía.

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